
Mientras quedaré mirando
el pequeño cuadro de mi Monalisa
en la pinacoteca de mi pensamiento imaginario
Allí donde las neuronas, dentritas,
cilindroejes,mielina y axones
funcionarán con el máximo flujo operantivo,
imbricadas todas a modo de entramado
ramificado de hiedra
y que lentamente se adhieren a mi corazón.
Será entonces cuando adquiera el sentido máximo
la palabra amar, su punto culmen,
amé del frotispicio de la existencia.
Reflejando en el espejo del alma
que bien mereció la pena vivir,
y contemplar la sonrisa de mi Monalisa
amando todo lo que Dios nos dió.
Dime tu Gioconda querida, si tu sonrisa
es real ó fingida, tal vez
para enmascarar tu tristeza
y no llorar.
¡ Qué daría por verte siempre alegre!
Jose I Roca H
Derechos reservados.



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