Otoño Granadino
Desde Granada, ciudad embrujada os saludo y deseo que pasen un momento agradable en este espacio donde expreso mis sentimientos vividos en este Otoño Granadino.
sábado 31 de diciembre de 2011
ADIOS, AÑO 2011
ADIOS, AÑO 2011
Adiós, año impar.
En mi corazón dejas clavada una espina
Entre lágrimas de sangre secas,
desprovistas de su humor,
dejas marcadas las huellas de un ayer.
Surcos profundos a modo de cañones,
estígmas originados por el deterioro
del tiempo que no perdona.
Hoy se convierten en ríos de color carmesí.
Sabes lo mucho que duele
el desprecio de la amistad,
como el frescor de una rosa
cortada en primavera.
Porque todo termina en el túnel
sin luz de tu ausencia deseada.
Solo quedan sombras de un pasado
fulminadas por un rayo imperioso,
surgido de un acontecer desconocido,
o tal vez nacido de la nada.
Misterio impenetrable.
Mas creo que aún conservas el recuerdo
de un amuleto hecho de azul
que te hace recordar y no poder olvidar.
Es por ello por lo que urge el olvido.
Después de oir tu verbo,
solo me queda el eco de mis reiterados
deseos de concordia que insistentemente
vienen y regresan rebotando en la bóveda
estrellada y celestial.
Tarde última del año que finaliza,
y que recorre laberintos de caminos
sin salida en mi mente y que producen
fobias desesperadas de angustia vital
que hacen alzar los brazos
exclamando mi dolor.
Y allí quedan eclipsados
unos ojos azules mirando hacia el cielo,
eternizados, suplicando clemencia y perdón.
Jose I. Roca H
(Derechos rrservados )
31.12.11
domingo 27 de noviembre de 2011
OCASO GRANADINO
Ocaso en Sierra Nevada (Granada)
Más allá de este horizonte,
mas allá del mundo finito,
más allá del Universo infinito
se encuentra la soledad que llega del ocaso.
Soledad quebrantada por infortunios de la vida,
aliviada por brisas y aromas de azmicle,
sobrellevadas por sueños de imaginativas sonrisas,
amores que mueren bajo la luz del ocaso olvidado.
Esperanzador amanecer bajo el Lucero del Alba
que busca y encuentra la piel dorada por el sol inca,
como racimo de uvas sazonadas de dulces sonrisas.
Y llegarán nuevamente ocasos dibujados
por imaginativos arreboles,
semejando la vendimia
de unos cuerpos y de unas almas.
Rompiendo el silencio las miradas,
bajo el riel de luna creciente.
Jose I Roca H
( D. Reservados)
sábado 5 de noviembre de 2011
OLAS COMO RECUERDO
OLAS COMO RECUERDO
Debo confesar
que el mar no tiene montañas
ni sombras.....
que en el mar no existen lontananzas
y muere allá en las rompientes.
Olas hechas sombras de viejas palabras,
que hay que esperar de forma inexorable,
detras de la esperanza,
después de la penúltima palabra,
en el infinito de tu partida
seguiré en el omega,
lleno de ti y de tu silencio.
Inmensamente solo,
eternamente mudo de ti
de tu voz y de tu verbo.
Solo, en el borde de mi abismo.
¡Ay, luciérnaga que perduras
aún en mi otoño !
Fué tan inteso tu resplandor,
luciérnaga de mi alma,
que aun en la inmensa distancia
quedaran destellos para alumbrar
mi dolido corazón.
Mi frágil embarcación
navegará a la deriva
porque será tan lejana su luz
que irá perdiendo su rumbo.
Solo el testigo
de unas olas como recuerdo.
Tengo que decirte
que aun recuerdo el eco
de tu palabra y alegre cantar,
busco el reflejo de tu mirada.
¡ Cómo lo voy a olvidar !
Como tampoco olvidaré aquellos duraznos,
con su imaginario aroma y sabor
fruta tan apetecida
recién iniciada la mañana
Tengo que decirte
que busco el reflejo de tu mirada
que sella nuestra amistad sincera.
Que siento el tacto de tus dedos
hechos porcelana, acariciar mi alma
y a la vez angustia infinita,
como nudo que estrangula mi garganta
que se transforma en torrente furioso
de deseos apasionados.
Y solo, calladamente, iré percibiendo mi vida
en ese largo caminar hacia la eternidad,
sin odio ni rencores
¡ Sediento de tu amor hecho amistad !
Acordandome de tu dulzura, ya irreversible
por el curtir de los años.
Al fin, he de decirte que el destino hizo cruzar
con la mas linda de todas las estrellas fugaces,
mas hoy de repente me encontré
perdido en el recuerdo,
perdido en el tiempo,
perdido en la distancia
........ para siempre.
Jose I. Roca H.
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